¿Por qué es tan difícil perder peso?

¿Por qué es tan difícil perder peso?

Estamos diseñados para buscar comida: nuestro impulso para hacerlo es esencial para nuestra supervivencia y tenemos un sistema complejo para controlar esto. Investigaciones recientes muestran que después de la pérdida de peso, los niveles de hormonas circulantes que afectan nuestro apetito tienden a promover la sobrealimentación y la recuperación de peso.

De hecho, el experimento de Minnesota publicado en 1950 mostró que tendemos a comer en exceso después de un período de restricción energética hasta que la masa grasa ha vuelto a los niveles iniciales o los ha excedido. Y aunque podríamos considerar la grasa como una simple reserva de energía, durante los períodos de escasez de alimentos, el reparto de combustible no es sencillo: la proteína muscular se convierte fácilmente en energía, lo que protege las reservas de grasa.

Culpe a los cazadores-recolectores

Puede ser sorprendente escuchar que el exceso de grasa es defendido rigurosamente por nuestros propios cuerpos. Sin embargo, un momento de reflexión explica por qué debería ser así. Nuestra fisiología ha sido moldeada durante milenios por procesos evolutivos que nos hacen aptos para un estilo de vida cazador-recolector, que requiere altos niveles de actividad física y períodos probables de hambruna y festín.

Aquellos con adaptaciones metabólicas ahorrativas, que favorecían el almacenamiento del exceso de energía en forma de grasa, tendrían más probabilidades de sobrevivir y transmitir sus genes. Durante los períodos de hambruna, la capacidad de aferrarse a la grasa almacenada también habría sido ventajosa. Estas adaptaciones que una vez fueron útiles, ahora están causando niveles sin precedentes de obesidad en todas las poblaciones que llevan un estilo de vida caracterizado por bajos niveles de actividad física y una abundancia de alimentos. En resumen, estamos diseñados para almacenar grasa y mantenerla una vez que la tengamos.

Diseñado para grasa

Para comprender nuestra fisiología, debemos entender la homeostasis según la cual los sistemas biológicos están regulados principalmente a través de sistemas de retroalimentación negativa. Los cambios en una condición supervisada (como la grasa corporal) producen respuestas que se oponen al cambio hasta que la condición monitoreada vuelve a un «punto de ajuste». Este parece ser el caso de la pérdida de peso. Una reducción del tejido adiposo produce cambios en los niveles de hormonas que generalmente conducen a un retorno al nivel original de grasa.

Crucialmente, sin embargo, este no parece ser el caso cuando se trata de ganar peso. Nuestros sistemas biológicos parecen insuficientemente poderosos para devolvernos a nuestro punto de referencia. Tal vez el medio ambiente es demasiado abrumador obesogenic? ¿O tal vez nuestra fisiología siempre se ha basado en un evento externo, como la hambruna o los altos niveles de actividad física, para regular el peso corporal?

Mientras el entorno siga siendo obesogénico, el problema de la obesidad permanecerá. Ya no podemos confiar en nuestro instinto para regular la grasa corporal; ahora debemos confiar en nuestro intelecto.

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