La obesidad es una enfermedad, no una elección, advierten los expertos.

La obesidad es una enfermedad, no una elección, advierten los expertos.

El control eficaz del peso requiere de un cambio de paradigma en la forma en que los profesionales de la salud consideran la obesidad.

La obesidad es una enfermedad crónica, entonces los médicos necesitan tratarla como un padecimiento crónico. En primer lugar, la obesidad conlleva considerables riesgos adversos para la salud. La diabetes de tipo 2, por ejemplo, es frecuente en el contexto de la obesidad, lo mismo que la hipertensión, la dislipidemia, la apnea del sueño y la esteatosis hepática.

Cambio de paradigma

Tal vez aún, no estemos de acuerdo con respecto a cuál es la causa primaria de la obesidad, pero en última instancia, dada su naturaleza, tiene que ser fisiopatológica, no solo el control voluntario del balance de energía.

El motivo de este cambio de paradigma tan fundamental tiene que ver con la comprensión de lo que impulsa a las personas a la sobrealimentación y al aumento de peso. El cuerpo defiende una masa adiposa de la misma manera que defiende una masa de eritrocitos.

Si hay una alteración fisiológica que mantenga el tejido adiposo adicional más allá de lo que es normal o saludable, entonces los mecanismos fisiopatológicos impulsarán a la sobrealimentación en caso de obesidad. La sobrealimentación no produce obesidad, la obesidad produce sobrealimentación. Del mismo modo, la subalimentación no cura ni resuelve el problema de la obesidad, sino que el tratamiento eficaz de la obesidad produce subalimentación.

Esto lleva a los médicos a una interrogante importante: ¿Qué funciona en el control de la obesidad y qué, previsiblemente, no funciona?

Lo que podría funcionar para la reducción de peso

Si la obesidad es un estado fisiopatológico, entonces los tratamientos utilizados para modificar este estado deben ser de naturaleza fisiológica para hacer descender el elevado punto de ajuste de la masa adiposa que impulsa a las personas a la sobrealimentación.

El arsenal de tratamiento de la obesidad comprende dieta saludable, ejercicio, reducción del estrés, mejores hábitos de sueño y restablecimiento de los ritmos circadianos normales, medicamentos antiobesidad (como metformina y liraglutida) que favorecen la reducción de peso, y cirugía bariátrica.

Cada intervención antiobesidad «funciona bien en un subgrupo de pacientes. Hay una enorme variabilidad en la respuesta a estas intervenciones». Esto indica que hay múltiples subtipos de obesidad, los cuales, si se definieran mejor, se podrían utilizar para predecir cuán bien un paciente podría responder a una intervención específica. Pero todavía no se han desarrollado modelos predictivos exactos.

En la medida que conozcamos más sobre la heterogeneidad de la obesidad, se podrán proporcionar tratamientos más individualizados y eficaces, lo cual en última instancia dará lugar a estrategias de prevención de la obesidad.

Tratamiento individualizado

El concepto de la obesidad como una enfermedad crónica impulsada por factores fisiológicos que requiere tratamiento con intervenciones basadas en la fisiología e individualizada puede maximizar las posibilidades de éxito. Se deben ofrecer consultas individuales, consultas de grupo, programación de ejercicio y grupos nutricionales. Diferentes cosas funcionan para diferentes niños y familias.

Otro elemento clave del éxito radica en identificar pequeños pasos que los pacientes y sus familias consideran que son realizables, en vez de imponer metas más ambiciosas que podrían no tener la capacidad de mantener.

El primer objetivo en un niño en fase de crecimiento es la estabilización del percentil del IMC. Cuando los niños todavía están aumentando su estatura, su IMC mejorará con el tiempo con una desaceleración del aumento de peso.

Citar este artículo: La obesidad es una enfermedad, no una elección, advierten expertos – Medscape – 15 de mayo de 2018.

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